Proyectos
Gabriela Pinto Cáceres

Gabriela Pinto Cáceres
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Biografía
Gabriela Pinto Cáceres es fotógrafa y gestora cultural peruana, afincada en Madrid.
Fotógrafa por el Instituto Peruano de Arte y Diseño (Lima) y máster en Dirección de Proyectos Culturales por La Fábrica (Madrid). Su trabajo parte de la fotografía como campo imaginativo más que documental: la inmediatez de la imagen digital le permite construir capas de lectura sucesivas, contar historias sin palabras y trabajar con formas alegóricas y conceptuales cuyo sentido se transforma mediante la abstracción, el recorte, el diálogo entre imágenes o la descontextualización. Con una metodología lúdica pero reflexiva, sus proyectos no se ocupan de historias cerradas sino del flujo de ideas, sensaciones y observaciones que emerge al relacionar imágenes de naturaleza distinta. Le interesan, en particular, el espacio, el tiempo, la materialidad y las posibilidades poéticas y simbólicas de lo cotidiano.
En 2020 cofundó Pública, plataforma nacida como galería y hoy cooperativa de artistas visuales dedicada a la fotografía contemporánea que emerge desde Perú, donde continúa como miembro activa. En paralelo desarrolla una trayectoria en el sistema institucional español de la fotografía: coordina la programación expositiva del departamento de Proyectos Culturales de la Fundación ENAIRE, con especial dedicación a los Premios Trayectoria (Alberto García-Alix, José Manuel Ballester, Chema Madoz, Joan Fontcuberta) y al Premio de Fotografía de la Fundación. Imparte docencia en el Máster de Dirección de Proyectos Culturales de La Fábrica y en el Máster de PHotoESPAÑA, y participa como visionadora de portfolios en PHotoESPAÑA Madrid y PHotoESPAÑA Santander.
Cursa el Grado en Historia del Arte en la UNED y desarrolla proyectos de comisariado independiente.
Manifiesto
«Mi trabajo vive en el intersticio: entre dos imágenes, entre dos tiempos, entre lo que la fotografía muestra y lo que termina por no mostrar.»
Mi práctica parte de la imagen fotográfica como campo imaginativo antes que documental. La inmediatez de la imagen digital me permite construir capas sucesivas de lectura, contar historias sin palabras y trabajar con formas alegóricas y conceptuales cuyo sentido se desplaza cuando las relaciono con otras imágenes a través de la abstracción, el recorte, el diálogo o la descontextualización.
Con una metodología lúdica pero reflexiva, no me ocupo de historias cerradas sino del flujo que aparece al cruzar imágenes de naturaleza distinta. Lo que ese cruce activa. Lo que esa fricción ilumina. Lo que las imágenes producen entre sí cuando dejan de ser referencias y se vuelven aparición.
Trabajo desde la condición de vivir en una nueva ciudad, con la mirada de quien reconoce en los otros, los códigos que también son suyos. Esa pertenencia intermedia orienta el gesto: fotografío el espacio, el tiempo, la materialidad y las posibilidades poéticas y simbólicas de lo cotidiano, desde la certeza de que ninguna imagen agota lo que ocurrió y de que cada una hace aparecer algo que no habría existido sin ella.
Habito una pregunta: ¿qué queda de una imagen cuando renuncia a contar lo que vio? Esa misma atención al intersticio, al margen entre lo que ocurrió y lo que la imagen finalmente nos devuelve, es la que sostiene también mi inscripción reciente en el comisariado.




