Desgaste
DESGASTE
– Pérdida de parte de la superficie o volumen de algo por el uso o el roce – Pérdida de la fuerza o el ánimo
– Adelgazamiento gradual de una materia por su uso
El desgaste es el fenómeno que más he investigado hasta la fecha. Es un proceso constante de múltiples manifestaciones, materiales e inmateriales, aparentes y ocultas que afecta a todo lo vivo, pero también a lo que creamos y creemos indestructible. Es un movimiento que no se detiene, erosionando la roca, amarilleando la hoja, desapareciendo el lápiz, pudriendo el cuerpo. En la intersección de arte y ciencia el desgaste me permite afectar materialmente la obra, desgastar las fibras del papel fotográfico, deshacer la metáfora y materializar la pregunta. No está presente sólo como tema, sino también como técnica plástica y como proceso humano en mi propia existencia. La fotografía, con su pretensión de congelar un punto del movimiento, pareciera retar al tiempo en el que se produce el desgaste. Quizás sea capaz de regalarnos la ilusión de detener un proceso irrefrenable, pero la obra, con el tiempo, pierde nitidez o se decolora, es evidencia de la investigación que propongo.
Apu
(Trabajo en progreso)
Fotografía digital
Los espíritus, el mundo otro, el gran misterio que nos protege, la vida, finalmente : Dios. El mundo material existe, así como existe el mundo espiritual, van de la mano. Nosotros habitamos el mundo terrenal y en este nos desarrollamos, a través de lo ritual, tomamos contacto con el mundo de los espíritus, estos pueden guiarnos mal o guiarnos bien. Este trabajo es un catálogo de seres espirituales que han tomado forma terrenal, para poder hablarnos, acompañarnos y guiarnos, para protegernos también. La luz y la sombra están en constante lucha, actualmente estamos entrado al nuevo pachakuti, a la nueva era de la luz, estamos en el tiempo de los chakaruna, de los hombres puente, somos la generación que transitará entre el mundo tradicional y el mundo contemporáneo. Estamos saliendo de la era de la sombra, y sólo reconciliándonos con ella, podremos ver la luz, habitar en el nuevo mundo.
El agua, las montañas, el viento, los ríos, las plantas, son seres sagrados. Ellos acompañan nuestros caminos, son un símil de los ángeles de la tradición judeocristiana.

















